sábado, 17 de enero de 2009

Megalópolis.

"Rincones grises de angustia metálica..."

Atados de ansiedad vivimos el presente.

Sumidos en un juego de ascensión y lucha,
disconformes de nuestro estado actual,
a pesar del equilibrio y la calma transeúnte.

Parásitos estupefactos frente a un universo
demasiado grande y vasto.
Ferrocarriles que ruedan sin ruedas,
tendidos en el espacio.
Vida que fluye y vuela, eléctricamente.

Parados en la mitad de la calle del mañana,
oímos los sonidos de los fantasmas del ayer.
Huellas que ahuecan la tierra maciza
y la marcan para siempre.

De un ligero paisaje amueblado surgen gritos de misterio.
Y en la noche oculta se encienden ventanas de tenue luz.

Los sentimientos se pierden entre estructuras futuristas,
y los deseos se marginan en la rutina errante, sin dicha.

jueves, 8 de enero de 2009

Naturalitio.

Frambuesas de color azul corroen mi paladar, estirando hasta el límite la vergüenza al masticar. Suda la frente al tragar aquella saliva insalubre que no logro superar. Lazos de sangre, sabor celestial. Vuelvo al orígen, siento estallar. Caen los nervios, domina lo artificial entre riñones de plástico y metal.

martes, 6 de enero de 2009

La seriedad del destino.

No es tan serio y formal el destino, si nos tomamos tiempo para repensar lo sucedido. Añadimos problemas y sacamos conclusiones de algo incierto, casi ajeno. Desde lo inestable del cosmos, hasta el cielo eterno. Nos desvanecemos en el aire como ráfagas de viento. Exploramos lo indecible y agrandamos el misterio, en los hechos cotidianos, de los mundos paralelos. Observamos realidades e imaginamos huecos entre espacios susceptibles de ser descubiertos. La mente del hombre increpa al universo por ocultar teorías y guardar secretos.

viernes, 2 de enero de 2009

Temporada.

Pavimento disecado bajo un sol tardío, lento.
Noches de verano ocultas del calor.
Trágico sendero de ondas distantes, abrazadoras.

Un perfume de mujer disuelto en perlas de vapor.
Un beso que se va, se pierde, se esfuma.
Saludos abandonados en la acera caliente.

Brea enamorada del sol, lo mira a la cara, se derrite
mientras una hormiga desesperada busca el abrigo de la sombra.
Tránsito espeso, espejismos de día, insomnio oscuro.

Febrero perverso no entierres a Enero.
Deja que sus días florezcan en libertad,
oculta tu locura y entrégate a Marzo.

Despídete de las playas brisa suave
pero cuando te alejes,
descuelga la luz de aquel escenario gigante.

martes, 30 de diciembre de 2008

El nogal.

Debajo del nogal, vi salir el sol al amanecer y desplegar sus nítidos rayos por entre las ramas. Vi desaparecer la silueta de los pájaros en el rojizo del cielo. Percibí el trinar de las aves a largas distancias, cruzando océanos y mares. Debajo del nogal, desperté una mañana de abril a tu lado. Sentí tu aliento penetrándome como la suave brisa del otoño. Descubrí los placeres del amor puro y el aroma de la hierba silvestre. Debajo del nogal, encontré al atardecer saludando a la luna. Ví a las sombras reunirse en un peñasco y saltar al vacío. Escuché a los sonidos ahogarse en la soledad de un poblado antiguo. Esto y muchas cosas mas, escuché debajo de un nogal. Debajo del nogal, supe de la tristeza y la melancolía al no tenerte. Perdí la esperanza como la pierde un vencido. Sentí una humedad fría recorrer mis mejillas y convertirse en lágrimas. Experimenté la profundidad del dolor y la lejanía. Debajo del nogal, me cité un día con la muerte y no pude faltar. Me abrazó el viento helado de las montañas. Ví las tierras al otro lado y camine perdido, sin dirección, sin rumbo. Vi esto y mucho más, debajo de un nogal.

viernes, 26 de diciembre de 2008

El jardín del silencio.

Contemplan los lectores el misterioso jardín.
Ajeno al conocimiento permanece allí.
Estático, encapsulado, en una jaula sin fín.

Mira al cielo el verde vivir,
intentando escapar de una trampa infantil.

Recibe el aire y la lluvia su sentir
a escasas bocanadas, desde un espacio gris.

Un rectángulo de metal, un vidriado hostil,
atrapan su coraje, no lo dejan salir.

Baldosas lo sostienen para no sufrir.
Las marcas del tiempo le impiden mentir.

Disimula el letargo su paso por aquí,
espía entre los libros, una tarde de abril.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

La constancia del tiempo.

Ramas ajadas de un pino maltrecho,
descansa en el bosque ajeno,
verde vital y sensible que emociona al cielo.

Troncos gordos marcados con despecho
por algún amante olvidado
en el frío invierno.

Huecos intersticios atravesados por savia y viento.
Refresca tus entrañas el rocío pleno.

Hueles a algo, a algun extraño ungüento.
No dejes que se precipite sobre ti, el cuervo.

Maneja la calma, sustenta el silencio.
Piérdete en los renglones tristes de los cuentos.

Fábula antigua de gnomos y elfos.
Animales parlantes, laberintos secretos.

Árbol amigo del pájaro eterno.
No olvides nunca.
La constancia del tiempo.