"Rincones grises de angustia metálica..."
Atados de ansiedad vivimos el presente.
Sumidos en un juego de ascensión y lucha,
disconformes de nuestro estado actual,
a pesar del equilibrio y la calma transeúnte.
Parásitos estupefactos frente a un universo
demasiado grande y vasto.
Ferrocarriles que ruedan sin ruedas,
tendidos en el espacio.
Vida que fluye y vuela, eléctricamente.
Parados en la mitad de la calle del mañana,
oímos los sonidos de los fantasmas del ayer.
Huellas que ahuecan la tierra maciza
y la marcan para siempre.
De un ligero paisaje amueblado surgen gritos de misterio.
Y en la noche oculta se encienden ventanas de tenue luz.
Los sentimientos se pierden entre estructuras futuristas,
y los deseos se marginan en la rutina errante, sin dicha.
La escritura nos aleja de la monotonía de lo cotidiano y nos sumerge en universos de fantasía. Nos permite ser nosotros mismos y explayar lo que sentimos, por eso, demos rienda suelta a lo que somos y a lo que tenemos. No debemos detener la creatividad y guardarla en un frasco hasta que se marchite. Ella espera, siempre latente, a ser develada.
sábado, 17 de enero de 2009
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