La escritura nos aleja de la monotonía de lo cotidiano y nos sumerge en universos de fantasía. Nos permite ser nosotros mismos y explayar lo que sentimos, por eso, demos rienda suelta a lo que somos y a lo que tenemos. No debemos detener la creatividad y guardarla en un frasco hasta que se marchite. Ella espera, siempre latente, a ser develada.
jueves, 8 de enero de 2009
Naturalitio.
Frambuesas de color azul
corroen mi paladar,
estirando hasta el límite
la vergüenza al masticar.
Suda la frente al tragar
aquella saliva insalubre
que no logro superar.
Lazos de sangre, sabor celestial.
Vuelvo al orígen,
siento estallar.
Caen los nervios,
domina lo artificial
entre riñones de plástico y metal.
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