Descripción:
Escribir sobre la sombra no es un ejercicio literario; es un acto de
supervivencia. Durante años, creí que mi labor como escritor consistía en
documentar los hechos: las desapariciones inexplicables, los atajos de la
historia, la narrativa de los barrios, pero… ¡Me equivoqué! Este tercer volumen no fue planeado. No hubo una estructura, ni un
mapa previo, ni esa paz mental que uno busca cuando se sienta ante la
hoja en blanco. Lo que sostienes entre tus manos es un informe de daños.
Es la crónica de cómo la ficción se desbordó, reclamando al autor como
parte de su inventario. Cuando el ciclo comenzó a alimentarse de mi
propio trabajo, comprendí que la historia no quería ser contada; quería
ser habitada ¿Qué quiero decir con esto? Ya lo verá más adelante, mi
querido lector.
En estas páginas no solo encontrarás el desenlace de Mateo Elias y el
inspector Vargas, sino el registro de un descenso a las profundidades de
un mecanismo ancestral que, por un siglo, se ha nutrido de nuestras
peores pesadillas. Si decides continuar, te advierto: al final del libro, el
testigo serás tú. Y la sombra, te lo aseguro, nunca duerme.
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