SEGUNDA PARTE
Alzó los brazos al cielo y pidió clemencia. Las extremidades se le prendían fuego y un calor extremo laceraba sus manos, ya no podía sostenerse en pie. Se dejó caer de cara a la tierra, tragando el polvillo que le traía el viento. Miró hacia la cruz y el cuerpo ya no estaba, una luz fulgente se lo había llevado. En ese instante, sintió una paz profunda y duradera amacando su espíritu, ya no pensaba en su vida de soldado. No le pesaba la carga de la muerte a sus espaldas, no lo torturaba la conciencia de los cadáveres que había dejado a su paso, la agonía de los cuerpos inocentes y la tristeza en los rostros ajenos. Se sentía libre, sumido en una liviandad que nunca hubiera imaginado. Se postró de rodillas frente a la cruz vacía y rogó por la continuidad de su vida.
Un rayo repentino alcanzó su mano derecha, el dolor del impacto fue desgarrador. Levantó como pudo su cuerpo lívido del suelo y vió un objeto de madera que brillaba a su lado. Tomó la pequeña réplica de la cruz e imprimió en sus ojos la palabra HODIE.
La escritura nos aleja de la monotonía de lo cotidiano y nos sumerge en universos de fantasía. Nos permite ser nosotros mismos y explayar lo que sentimos, por eso, demos rienda suelta a lo que somos y a lo que tenemos. No debemos detener la creatividad y guardarla en un frasco hasta que se marchite. Ella espera, siempre latente, a ser develada.
viernes, 6 de septiembre de 2019
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
El mundo de los peleles En el fantástico mundo de los peleles el que no sabe es rey de una gran comarca. Como no es marca estar bien ...
-
En el alma llevo clavado este suculento poema...hecho de espejos y jirones de vida, fragmentos de ausencias y soledades...lejano, ajeno p...
-
"Llegó un tiempo a deshoras y se ocultó tras la brisa inquieta de la mañana. Ya no podía engañar a nadie, era el momento de definir su...
No hay comentarios:
Publicar un comentario