Saber decir que no para no enfermar.
Saber decir que sí para disfrutar y acompañar.
Saber parar la rueda para aplacar la ira y los malos pensamientos.
Saber mirar atrás para aprehender y no repetir.
Saber vivir para no morir.
Saber dar para poder ser y recibir.
Saber ser para conocer.
Saber cumplir para trascender.
Saber soñar para crear.
Saber transmutar para elegir.
Saber de la luz para salir de la oscuridad.
Saber quien soy, para saber adonde ir.
Saber que ser sabio es no perecer.
Saber que aquí está el más allá.
Saber que uno completa el todo y que todo está en uno.
Saber que somos una pequeña particula del cosmos.
Saber que el pasaje es eterno y tus sueños un sutil decorado.
Saber que solo no sé nada pero aparento comprender.
La escritura nos aleja de la monotonía de lo cotidiano y nos sumerge en universos de fantasía. Nos permite ser nosotros mismos y explayar lo que sentimos, por eso, demos rienda suelta a lo que somos y a lo que tenemos. No debemos detener la creatividad y guardarla en un frasco hasta que se marchite. Ella espera, siempre latente, a ser develada.
viernes, 13 de septiembre de 2019
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