jueves, 7 de mayo de 2026

Hermosa vida como Juglar...👑🎭⏳️🏰

Conexión cuántica con mi otro yo...

Mi vida en la Atlántida...⏳️

9 de Octubre de 2016...otra de mis vidas⏳️

Otra visión...

Una de esas visiones entre líneas...

VIDAS PASADAS ⏳️

Me alumbran tus ojos color manzana.

Eres hacedora de magia cristalina❄️

7/8/17 Para mi amada 💖 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Doy fe de la luz que emanas:

Doy fe de la luz que emanas:
Cada mañana al despertar a tu lado doy fe de la luz que emanas. Cada respiro habilita una nueva esencia, ese ser de luz que se oculta tras la cortina del insomnio, ese ser de luz está presente siempre esperando un llamado de auxilio, en socorrer al desvalido, a aquel que atraviesa las pruebas más duras de la existencia, a aquel que ha ingresado en su noche oscura y no encuentra hueco por donde emerger. Ella sabe de los entreveros de las almas, sus más recónditos secretos, la pura analogía de viejas ausencias se le presentan cual fantasmas, y más allá, el retorno a lo etéreo. Ella sabe de la materia abstracta, del mundo de lo cuántico y de la geometría sagrada. Ella sabe lo que a todos depara si su propósito descartan. Ella está hecha de cálidas llamas, de corazón desbordante, de lunas claras, de mágicos ritos, de flores y montañas. Ella siempre es certera cuando nombra una palabra, en un encuentro cierra cicatrices, cura, sana. Yo puedo dar fe de la luz que emanas.
28/11/2020 Para mi amada 💘
Gabriela Lujan Silveira 

Aún conservo los sabores del primer beso

Aún conservo los sabores del primer beso, aquel mágico encuentro una tarde de café, en una esquina nos vimos aparecer, los rostros enfrentados y el reconocimiento inmediato, místico, celebración y conclusión de épocas de lejanía. Allí estuvimos por largas horas rescatando los minutos ahogados en el tiempo. La vastedad no fue capaz de devorarnos, nos mantuvimos juntos tras décadas de partidas y vicisitudes. Fuimos partícipes de los siglos y creadores de nuestros pasos. Somos el trigo y la espiga de natural inseparables, aunque arrecien tormentas. Lo maravilloso de las cosas, la vida codo a codo, la simiente en ambos y tu sonrisa sin más, brillante, clara, delicada y a la vez eterna. 
Feliz aniversario, te amo💓💓💓
11/9/20

En realidad no quiero soltarte...

En realidad no quiero soltarte, no puedo soltarte, sos mi sostén, mi empuje, mi todo. Estoy abrazado a vos como un chicle al asfalto en pleno verano. No puedo alejar tus ojos de los míos, es la urgencia de retener las miradas para siempre. Es tu piel, la belleza de tu alma, la profundidad de tu esencia, las cálidas tardes reposando a tu lado, los momentos inolvidables, los paseos de tu mano, es el todo mi amor, es sin más el todo junto a vos. Mis sentimientos enmudecen cuando los quiero traducir en palabras, no alcanzo a rellenar el amor con palabras y oraciones, es insuficiente el lenguaje cuando se ama con el alma y el corazón. No hay parámetros, formas ni letras posibles, es en vano la descripción de lo etéreo, inabarcable. Amar es entrar en un laberinto místico lleno de flores coloridas y puertas secretas, el más bello de los paisajes, la prueba que todos quieren experimentar. Pero mis sentimientos se apagan cual antiguo cometa cuando pretendo ser poeta. 
 Te amo cada día, cada segundo, cada fugaz instante, porque en realidad no quiero soltarte, me niego a soltarte...y enmudezco.
 Te amo🧡 (4/01/25)

Tu amor transforma tanto...🥰


Te veo y te reconozco.💕

Para mi amada....
Te veo y te reconozco.💕

Te veo y te re-conozco cada día, te vuelvo a mirar como siempre lo hice pero con un nuevo toque de magia, que cada vez sorprende más. Parece una llanura la vida pero contigo tiene la emoción inagotable de estar en un parque de diversiones. A tu lado el amor es estable pero se comporta con el atrevimiento de un niño, sobrepasa los límites tu esencia junto a la mía, somos más que dos, somos uno en el otro, completamentarios, almas provenientes de estadíos lejanos, de parajes ya ausentes, de rutas ancestrales, de saciados caminos. Pero la rueda no para y vamos juntos cumpliendo nuestro destino. Nunca seré ajeno a la esencia que nos reúne, a los besos que nos despiertan el recuerdo, a tus caricias, a tu piel, a tu rostro que porta la sagrada belleza y a las miles de máscaras que sobrepasan el tiempo. Te amo corazón ❤️ ❤️ (10/05/24)
Gabriela Lujan Silveira 

viernes, 13 de marzo de 2026

El factor oscuro


Factor oscuro

 Todos tenemos un extraño factor oscuro o sombra del alma como la llaman los yoguis, maestros espirituales, que nos invita a cometer  actos de rebeldía frente a nuestro dios, nuestro creador. Este factor nos invita a descarriarnos de la rutina, a salirnos de ella pero en un mal sentido, hacia una dirección inexacta, errónea, equivocada, arriesgando la pureza de nuestro ser. Esto te lo estoy canalizando ahora, en este preciso instante, no lo desperdicies. El que nos observa, no nos castiga por esta situación, sabe que el oscuro está detrás de la faena y solo observa para saber con exactitud cuando actuar y crear su milagro. Aquel milagro que inocentemente esperamos sumidos en la esperanza. Una esperanza que es ilusoria, depende de nuestro punto de vista, esta existe o no, es una mera creación mental, una cómoda reacción frente a la incertidumbre que no nos animamos a enfrentar. Nos presenta un aluvión de múltiples escenarios, de posibles destinos. Te informo que ninguno existe y existen todos a la vez en otro plano. Es solo el punto de vista del creador. Ahí radica el secreto, lo más real posible son las mas variadas posibilidades. Lo inmutable es el cambio.
Todos poseemos un extraño factor oscuro, pero sí aprendes que es todo una gran ilusión estas salvado.

lunes, 9 de marzo de 2026

El mundo engomado

Como una goma es tu mundo interno, se estira, se achica, se infla, se explota, se endurece, se ablanda, y a veces, perece. Entre tanto caos mental nadie sabe bien dónde está parado. Nos hallamos en el medio de una autopista, repleta de vehículos que nos dan pavor, nos asustan, nos enfrentan, nos pasan por arriba, nos quieren matar, como mataron por unas horas a Jim Carrey. Y ahí estamos, seguimos avanzando entre tanta gente, entre tantos cuerpos rodeados de energía negativa. Tantas auras retocadas de dolor y tristeza. Tantas almas vacías.
Tantos cuerpos putrefactos.
Tanta estúpida osadía.
Tanto dolor a la vida.
Tanto fervor..."Fervor de Buenos Aires" ( que placer leerlo)
Leete esta gilipollas.
Míralo al gil de las pollas...gilipollas.
Como verás, hoy me surge escribir cosas bastante incoherentes, fritas de sentido, con poco aceite y mucha sal (@comotegustavos)
Si no te gusta no comas...morite de hambre e inanición. Yo casi siempre me dedico a comer letras, son ricas y me endulzan el vocabulario, deberías probarlas. Mmmm...
Palabras con dulce de leche.
Chau...

sábado, 16 de agosto de 2025

Desertum

Desertum

El viento arrastraba granos de arena como agujas encendidas bajo el sol. El horizonte no mostraba más que dunas interminables, ondulando como olas inmóviles de un mar extinguido. A ese lugar lo llamaban Desertum, el cementerio de mundos.

Nadie habitaba allí por elección. Quienes llegaban eran desterrados, colonos olvidados o exploradores imprudentes que jamás regresaban. La atmósfera, cargada de polvo metálico, corroía las máquinas más resistentes y consumía en semanas lo que en otros planetas duraba siglos.

En medio de esa nada avanzaba Eiran Kael, con su traje de exo–supervivencia. La brújula gravitacional temblaba con pulsos erráticos: había detectado estructuras bajo la arena, ruinas enterradas de una civilización imposible. Los antiguos archivos hablaban de que Desertum no siempre fue un páramo. Algunos científicos lo llamaban el Planeta Espejo, un lugar que reflejaba lo peor de las especies que lo conquistaban.

Eiran buscaba la entrada a una bóveda oculta, según las leyendas, un arca que contenía la memoria de miles de mundos. Si la hallaba, quizá podía vender la información, o tal vez descubrir por qué Desertum devoraba a todo aquel que intentaba reclamarlo.

Mientras la noche caía y las lunas gemelas se alzaban, la arena empezó a moverse como si respirara. No era el viento. El suelo mismo palpitaba. Eiran entendió demasiado tarde que Desertum no estaba muerto.

La arena vibraba bajo sus botas como una piel tensa. Eiran activó el sensor de masas en el visor; la pantalla arrojó datos imposibles: estructuras móviles del tamaño de ciudades, a cientos de metros bajo la superficie.

Un rugido sordo ascendió desde lo profundo, y las dunas comenzaron a colapsar como torres de polvo. Entre la nube dorada emergió un monolito negro, liso, brillante, imposible en un mundo tan hostil. Medía más de cien metros y no mostraba marcas de erosión.

Eiran, conteniendo el instinto de huida, se acercó. El monolito proyectaba un campo gravitatorio que hacía flotar pequeños fragmentos de roca a su alrededor. Cuando tendió la mano, el guante de su exotraje se iluminó con símbolos que no pertenecían a ningún alfabeto humano.

—Estás registrado —dijo una voz dentro de su casco, aunque no provenía de ningún canal de comunicación. Era la propia arena la que vibraba para transmitir palabras.

El explorador retrocedió un paso.

—¿Quién habla?—

El monolito se abrió con un quiebre silencioso, revelando una puerta hecha de luz líquida. Detrás, un corredor descendía hacia el corazón del planeta.

—Desertum recuerda. Desertum espera—.

Eiran comprendió que aquello no era un simple mundo muerto. Era un archivo vivo, un organismo que había absorbido civilizaciones enteras. Y ahora lo llamaba a él.

Dudó solo un instante. Afuera lo esperaba la nada infinita. Adentro, quizá la verdad… o la condena.

Encendió la linterna del traje y cruzó el umbral.

El pasillo se alargaba sin fin, aunque Eiran notaba que descendía en espiral, como si estuviera caminando hacia el interior de un pensamiento, no de un planeta. Las paredes, translúcidas, dejaban ver destellos fugaces: escenas de ciudades que no conocía, rostros que no pertenecían a ninguna especie humana, guerras, abrazos, nacimientos. Cada instante parecía un recuerdo atrapado en la materia misma.

—Observa… —susurró la voz.
—¿Qué es todo esto? —preguntó Eiran, aunque dudaba que la pregunta tuviera sentido.
—La memoria de lo que fue y lo que será. Todo lo que pisa Desertum se convierte en recuerdo. Y todo recuerdo, en posibilidad.

Al llegar a una cámara circular, Eiran vio un océano de arena suspendida en el aire, flotando como una esfera infinita. Cada grano ardía con un destello propio, como si fuese una estrella en miniatura. Supo de inmediato que aquello era el núcleo del planeta, su mente.

Un pensamiento lo atravesó como un relámpago: cada grano era una vida entera almacenada allí, una conciencia preservada. Miles de millones, quizá más.

—Tus pasos te han traído hasta mí porque estás vacío, Eiran Kael. Ningún hogar te reclama, ninguna fe te retiene. Tú eres recipiente.—

El explorador sintió un vértigo existencial. ¿Era verdad? ¿Toda su vida de mercenario errante había sido solo la preparación para este instante?

El océano de arena se agitó. Algunas partículas descendieron lentamente hacia él, atravesando su casco y su piel sin resistencia. Dentro de su mente, voces desconocidas comenzaron a entrelazarse: cantos de mundos perdidos, lenguajes imposibles, emociones que no le pertenecían.

Por primera vez comprendió que Desertum no era un planeta condenado, sino un testigo del universo. Una biblioteca viviente, destinada a guardar lo que las especies olvidaban o destruían.

—Si aceptas, serás guardián. Tus pensamientos serán míos, y los míos, tuyos. Ya nunca estarás solo… pero ya nunca serás solo tú.

Eiran cerró los ojos. Sentía la tentación de rendirse a esa vastedad, de disolverse en la memoria cósmica y dejar de ser un fragmento aislado. Pero también el miedo: ¿seguiría existiendo como Eiran, o se perdería en el infinito murmullo de los que ya habían sido absorbidos?

La voz esperó. Desertum nunca apuraba las decisiones. El tiempo, para él, era arena inacabable.

Eiran exhaló lentamente. Comprendió que resistirse era inútil. Había pasado su vida entera huyendo de guerras, de banderas y de causas que nunca le pertenecieron. Siempre había sido un errante sin raíz. Y ahora, por primera vez, se le ofrecía un hogar: no un planeta para conquistar, sino una eternidad para habitar.

—Acepto —susurró.

El océano de arena descendió sobre él. Miles de millones de partículas atravesaron su cuerpo, no para destruirlo, sino para reescribirlo. Sintió cómo su conciencia se expandía en todas direcciones, como si su mente fuera una piedra lanzada en un lago infinito. Ya no era solo Eiran: era las memorias de incontables seres, desde insectos diminutos hasta civilizaciones estelares que habían dejado de existir hacía eones.

Vio nacer estrellas y apagarse galaxias, escuchó los pensamientos finales de reyes derrotados y las primeras risas de niños en mundos desconocidos. Cada recuerdo lo atravesaba sin borrarlo, integrándose a él como un nuevo órgano de la mente.

—Ahora entiendes —dijo la voz, que ya no estaba fuera, sino dentro de él.
—Soy… ¿soy tú?
—Eres Desertum, y Desertum eres tú. Ya no existe diferencia.

Eiran miró sus manos: eran de arena luminosa, pero aún conservaban la forma que había sido suya. Sonrió, con una calma que jamás había conocido.

De pronto comprendió lo esencial: Desertum no era un planeta devorador. Era un puente. Las especies que se destruían a sí mismas dejaban allí sus huellas, para que nada se perdiera del todo. Él era ahora su intérprete, su guardián consciente.

Y con esa conciencia, una misión se reveló:
llevar la memoria a otros mundos, sembrar en nuevas civilizaciones la advertencia y la esperanza que Desertum custodiaba.

Por primera vez en su vida, Eiran Kael dejó de estar solo. Y por primera vez, Desertum habló con una voz clara en el universo, a través de él.




miércoles, 6 de agosto de 2025

Moles de cemento

Moles de cemento🏢

Entre el humo y el gris de la mañana, se alzan las moles, frías como nieve, sin poesía.  
Sus ventanas, pupilas vacías,  
miran al mundo con mirada extraña.  

El viento choca en sus paredes sordas, no hay eco por aquí, ni risa, ni lamento. Solo el ritmo mecánico del viento, y el sol que raya sus sombras absurdas.  

¿Dónde quedó el jardín de azucenas? ¿El viejo olivo?  
Todo lo ha devorado el cemento,  
todo lo ha convertido en monumento a un progreso que huele a cautivo.  

Pero en la noche, cuando el hombre duerme, bajo la luna que los hierve en plata, las moles sueñan que son selva ingrata  
y que sus raíces hacia el centro giran.  

Tal vez mañana, cuando el alba asome, alguien los vea y grite: ¡Están vivos!  
Moles de cemento, mudas y altivas,  
guardando el alma que el hormigón  esconde.

jueves, 31 de julio de 2025

El mundo en pixeles

El mundo en pixeles

Lucas veía el mundo en pixeles. No como los demás, que parecían navegar con naturalidad entre las palabras y las miradas. Para él, cada interacción era un código que debía descifrar, una sonrisa podía ser amistosa o burlona; un tono de voz, interés o fastidio.  

En el colegio, los recreos eran un mar de ruido indescifrable. Mientras los otros niños reían y jugaban, él se sentaba bajo el mismo árbol, contando las hojas que caían o memorizando los patrones de las nubes. A veces, alguien le preguntaba por qué no hablaba tanto, o por qué evitaba mirar a los ojos. Él solo encogía los hombros. ¿Cómo explicar que a veces el contacto visual ardía como una lámpara demasiado brillante?  

Su madre decía que su mente era como una biblioteca perfectamente ordenada, donde cada libro estaba en su lugar, pero la puerta era difícil de abrir para los demás. A Lucas le gustaba esa metáfora. Porque, aunque no entendiera los chistes o las ironías, sí entendía el lenguaje de las constelaciones, los números primos y las escalas de Mozart.  

Un día, la profesora les pidió que dibujaran "cómo veían el mundo". Los demás pintaron casas, soles y figuras de palitos. Lucas dibujó un laberinto de líneas precisas, con un pequeño punto verde en el centro.  

—¿Qué es? —preguntó la maestra.  
—Yo —respondió él—. Y esto —señaló las líneas— son todas las rutas que debo calcular antes de moverme.  

La profesora no supo qué decir. Pero en el fondo, por primera vez, alguien había entendido.  

Y para Lucas, ese píxel de comprensión en su universo de incertidumbre, fue suficiente♾️